Guillermo Balmori: El Universo Notorious

  • La editorial Notorious se ha convertido para muchos cinéfilos en un refugio literario donde encontrar todo tipo de publicaciones de cine clásico. Conversamos con Guillermo Balmori, uno de sus propietarios y una de las voces más cercanas a la edad dorada de Hollywood.

Muchos de los libros que nos han acompañado durante estos últimos años tienen la firma de Notorious, la editorial que desde 2005 suministra literatura cinematográfica a las bibliotecas de los grandes cinéfilos de nuestro país. Cualquiera de sus publicaciones son paraísos de cine de tiempos pasados que resultan imprescindibles para cualquier amante de los clásicos.

Guillermo Balmori, uno de los propietarios de Notorious, atiende a la llamada de Pílades para hablar sobre su labor editorial. Descolgamos el teléfono e inmediatamente reconocemos esa voz risueña y apasionada que tantas veces hemos escuchado en radio y televisión. Su conversación se dirige hacia los años dorados de Hollywood y pronto sus palabras se pueblan de seres mitológicos hechos de celuloide.

Pasé muchos años buscando libros de cine en todo tipo de librerías. En un momento dado  cayó en mis manos Mirar de cine de la editorial Notorious y tuve la sensación de que mis problemas habían terminado. Le voy a hacer la misma pregunta que me hice yo aquel día. ¿Cómo surge Notorious?

Yo soy abogado aunque ya no me dedico a eso. Mientras ejercía la abogacía escribía sobre cine para la editorial JC. Eran libros grandes, con fotos, de tapa dura, que tenían una gran carga visual. Cada vez me fui involucrando más en los proyectos, no solamente me limitaba a escribir. Al editor le gustaban mis ideas así que me preguntaba por la estética, por cómo quería la portada y por la planificación de las publicaciones. Pero llegó un momento en el que el editor consideró que sus libros eran demasiado caros. Entonces me puse de acuerdo con Enrique Alegrete, la persona que llevaba las fotografías y que es ahora mi socio, y decidimos hacerlos nosotros.

Precisamente la estética de Notorious es lo primero que despierta el interés del lector. Uno pasa las páginas de los libros y tiene la sensación de estar adentrándose en el archivo privado de alguno de los estudios míticos de Hollywood. ¿De dónde sale tal cantidad de material gráfico?

Esto lo recopila Enrique. Él es coleccionista. Ya lo era cuando lo conocí en la otra editorial. Con el tiempo ha ido comprando archivos de fotos y actualmente tiene una de las colecciones más importantes de España y de Europa. De ahí sale el material que nosotros utilizamos en nuestros libros. Con la llegada de internet todo ha sido más fácil, antes había más restricciones. Enrique invierte mucho dinero, es su hobby y luego se aprovecha para Notorious.

En Ambición ciega (Ed. Notorious) Guillermo Balmori se adentra en la tormentosa relación de Bette Davis y Joan Crawford, una rivalidad histórica del Hollywood clásico.

Otro de los puntos que llama nuestra atención es el nombre de la editorial. Leemos Notorious y pensamos inmediatamente en Encadenados de Alfred Hitchcock. ¿Por qué esta película?

Notorious es la película preferida de mi socio y como es un nombre bonito nos decidimos por ella. También estaba Rancho Notorious, la película de Fritz Lang que se tradujo por Encubridora en España. Sí que es verdad que a veces ha dado problemas porque hay mucha gente que escribe “Notorius” y es “No-to-ri-o-us”.

A mí solo me gusta el cine clásico de Hollywood, el que va desde el mudo hasta el año 1965. Esto es a lo que me dedico y lo que colecciono. Es mi pasión.

¿Qué etapas del cine cubre su editorial?

A mí solo me gusta el cine clásico de Hollywood, el que va desde el mudo hasta el año 1965. Esto es a lo que me dedico y lo que colecciono. Es mi pasión. Sin embargo a Enrique le gustan todas las etapas. Pero ambos estamos de acuerdo en publicar cine clásico porque estéticamente es mucho más llamativo y mucho más bonito. El nivel gráfico de esa época es apabullante. Las fotos son posados de una calidad increíble. Todo eso a finales de los años 70 se pierde. Ya los estudios de Hollywood no tienen el interés por hacer este material y las imágenes publicitarias de las películas casi que se eliminan. Con lo cual, visualmente queda mucho más pobre.

Por suerte son los libros que mejores resultados nos dan. Lo hemos intentado con el cine contemporáneo y las publicaciones no han funcionado tan bien. Para nosotros es una bendición porque es lo que nos gusta y es lo que el público nos pide. Si fuera al revés sería una desgracia.

Ha hablado de 1965 ¿Qué tiene ese año que usted lo marca como una línea divisoria en el panorama cinematográfico?

Hay quien piensa que el cine clásico acaba en el 56 pero esto me parece una aberración. Lo discutía hace poco a nivel académico. Es absurdo porque del año 62 son El hombre que mató a Liberty Valance, ¿Qué fue de Baby Jane? o Desayuno con diamantes que siguen siendo cine clásico.

Lo que yo hago para delimitar el año 1965 lo puede hacer usted también. Si miramos la lista de películas del 63 y 65 verá que casi todas obedecen al mismo esquema: estrellas de cine clásico, directores clásicos, siguen producidas por los grandes estudios y continúa la estética del cine clásico. En el 66 ya no sucede lo mismo. De ese año es ¿Quién teme a Virginia Wolf? que ya no es clásica. Es la primera película que se carga el código Hays y utiliza un lenguaje con frases malsonantes que la censura prohibía. Continúan teniendo estrellas como Elizabeth Taylor y Richard Burton, pero ni visten, ni van maquilladas, ni siquiera interpretan como lo hubiesen hecho en el cine clásico.

Ejemplos hay muchos. Howard Hawks dirige en el 64 Su juego favorito que es cine clásico y en el 66 El dorado que para mí ya no lo es. Del 65 es Sonrisas y lágrimas que tampoco lo es. También tenemos el caso de John Cassavetes que en el 63 ya hacía películas modernas. Y por otro lado, Descalzos por el parque del 67 que tiene partes que siguen siendo clásicas. A grandes rasgos yo considero que el año 1965 marca el cambio.

Otro aspecto importante es saber diferenciar lo que es cine clásico de lo que es un clásico del cine. El padrino es un clásico del cine, pero no es cine clásico.

La figura de José Luis Garci ocupa un lugar destacado en Notorious. En E-Motion pictures: el cine de José Luis Garci (Ed. Notorious) más de sesenta críticos analizan su obra.

Volvamos a Notorious. Su editorial ha reeditado publicaciones de Nickel Odeon, incluso muchos colaboradores eran también colaboradores de aquellas ediciones.

De la mano de Eduardo Torres Dulce conocimos a José Luis Garci, propietario de Nickel Odeon. Nos caímos muy bien y a Garci le gustó cómo hacíamos los libros. Llegamos al acuerdo de reeditar todo lo que a nosotros nos pudiera interesar de su catálogo y de publicar los libros nuevos que él quisiese en una asociación Nickel Odeon – Notorious. Finalmente se quedó solo como Notorious porque Garci lo prefirió así.

Precisamente José Luis Garci es un nombre destacado dentro de Notorious. He de reconocerle que siento una gran fascinación por su cine. Veo cualquiera de sus películas y tengo la sensación de estar descubriendo una gran biblioteca de cine. Pero ahora tengo una duda muy grande: después de leer varios de sus libros no sé si me gusta más su labor cinematográfica o su labor literaria. ¿Qué opina usted?

Eso lo dice cada vez más gente, que él es mejor escritor que director de cine. No porque sea mal director sino porque es muy buen escritor. De hecho, muchos consideran que es uno de los mejores que hay ahora mismo en España. Yo creo que esto es una realidad porque él es un gran narrador de historias. Y no le sucede solamente a la hora de escribir, le sucede siempre: cuando hablas con él en una cafetería, o cuando lo escuchas en Cowboys de medianoche o en alguna charla. Tiene el don de saber narrar. Te puede contar la cosa más anodina posible, como por ejemplo cómo compraba el pan con su padre, y la transforma de tal manera que no puedes apartar la atención de eso.

Por otro lado es una persona que tiene una pasión enorme por muchas cosas. Le gusta el boxeo, el fútbol, el arte en general. Todo esto enriquece sus textos con muchos conocimientos y anécdotas, y hace que su escritura sea cada vez mejor. De hecho, le dieron el premio de periodismo Mariano de Cavi hace unos años. También es cierto que ahora le es más fácil escribir en el sentido de que solamente necesita de su talento. Para dirigir también necesita de subvenciones.

La idea de hacer libros corales se me ocurrió a partir de los Nikel Odeon. Ellos hacían eso con sus revistas y yo quise llevar ese espíritu a nuestra editorial.

En las publicaciones de Notorious abundan los libros corales. ¿Cómo se publica un libro con tantas y tan diversas firmas?

La idea de hacer estos libros se me ocurrió a partir de los Nikel Odeon. Ellos hacían eso en sus revistas y yo quise llevar ese espíritu a un libro. También era la manera de contar con muchas firmas importantes. Estos autores, por falta de tiempo o de presupuesto, a lo mejor no podían escribir un libro en solitario pero sí hacer una pequeña parte.

Coordinar estas publicaciones es complicado porque son muchos los escritores y tenemos que darle cabida a todos. Para hacer los Universos donde estudiamos la figura de un director o un actor nos basamos en unos parámetros de preferencias. Yo les digo que me digan sus diez películas preferidas del tema en cuestión y luego cruzo los datos. De esta manera conozco las preferencias de los autores a la hora de hacer las críticas.

J: Imagino que habrá películas con varios candidatos.

Si, así es. Hay películas que las quiere hacer todo el mundo. De esta manera los autores a lo mejor no hacen la obra que han puesto en primer lugar en su lista pero sí la que ocupa la tercera o cuarta posición.

Aquí se mezclan escritores consagrados con otros que son nuevos y que yo quiero que se den a conocer. Procuro dar a los consagrados las películas más significativas que ellos piden sabiendo las preferencias que va a tener el lector. Los nuevos se encargan de las, digamos, menos demandadas. Y luego tenemos una serie de escritores especializados en rarezas. Ellos hacen los títulos más desconocidos.

El universo de Alfred Hitchcock (Ed. Notorious) es un viaje a las profundices de la obra del director inglés. Fue el libro que inauguró los Universos, los estudios que la editorial dedica a figuras destacados del cine.

Hablemos de alguno de los Universos. Tengo entre mis manos El universo de Alfred Hitchcock. Abro el libro y empiezo a ver los grandes temas de su filmografía: acantilados, asesinos, besos, teléfonos, rubias, persecuciones, trenes. Tengo la sensación de estar atrapado dentro de su obra. ¿Lo tuvo también al escribir este diccionario?

Esa manera de hacerlo así fue idea mía. De hecho, este fue el que inauguró la colección en 2006. Nuestro propósito era sacar libros de los grandes directores pero ya había mucho material publicado. La cuestión era cómo hacer algo que resultase novedoso. En el caso de Hitchcock se ha escrito prácticamente todo, desde biografías hasta libros dedicados exclusivamente a sus rubias. Entonces se nos ocurrió hacer esta especie de diccionario donde están todas sus películas, los actores que han trabajado con él, los productores, los estudios y las claves de su obra.

Me ha gustado eso que acaba de decirme, el hecho de que estos libros te sumergen en el universo del director o del actor. Me alegro de escucharlo. Es una manera nueva de hacerlo y yo creo que a los lectores les está gustando. Tiene partes positivas y partes negativas. No se estudia con la profundidad absoluta de una biografía pero, por otro lado, al tener esta estructura se tratan temas que no son tan habituales. Si por ejemplo hacemos una entrada de acantilados, ahí se explica todo lo que significa un acantilado en el cine de Hitchcock. Esto muy pocas veces se había analizado.

He leído este libro recientemente y después de asistir a un ciclo de Hitchcock el pasado fin de semana le tengo que confesar que vi las películas que proyectaron con otros ojos.

Claro, porque te descubre elementos que no verías de otra manera. De eso se trata. Por otro lado, la ventaja de esos libros es que los puedes leer del tirón o puedes escoger un tema cualquiera.

Ha despertado especialmente mi interés una sección donde se enumeran las películas que Hitchcock podría haber hecho. Para mí Luz de gas siempre será una película para Hitchcock.

Eso se llamó Los Hitchcock que nunca vimos. A mí siempre me han intrigado las películas que tanto los directores como los actores dejaron de hacer y hemos procurado introducirlo en el resto de libros. Esta información no se suele dar y ha sido interesante escribirla para esta colección.

Luz de gas es una película evidentemente muy de Hitchcock que hubiese sido muy diferente si la hubiese hecho él. Es una manera más de intentar abarcar todo el universo de Hitchcock: sus apariciones en televisión, los actores, los productores y por supuesto las películas que podría haber hecho y no hizo.

Me quedo con el Hitchcock de los años 50, el que va desde “La soga” hasta “Marnie”, el de color.

Una pregunta personal. Hay muchos Hitchcocks: el de sus orígenes en Inglaterra, el que aterriza en Hollywood en los años 40, el Hitchcock a todo color de los 50 y 60 y el de la parte final de su carrera. ¿Con cuál se queda?

Me quedo con el de los años 50. A mí el Hitchcock que más me gusta es el que va desde La soga hasta Marnie, el de color. No sé porqué, porque el cine en blanco y negro a mí me encanta. Pero en su caso lo veo muy diferenciado. El Hitchcock de Rebeca, Encadenados y todas estas películas no me parece tan apabullante como el de los años 50. La soga tiene un estilo que ya es diferente por cómo está hecha y cómo está filmada. Es una sensación distinta a cualquier otra anterior que podamos ver. Coges por ejemplo Encadenados y no tiene esa parte tan especial y tan identificativa que puede tener La ventana indiscreta, El hombre que sabía demasiado o Vértigo.

Si hablamos de libros y de Hitchcock me resulta imposible no mencionar a Truffaut. Yo tengo el enorme convencimiento de que Truffaut ayudó a que la figura de Hitchcock se posicionase en el olimpo cinematográfico. ¿Qué piensa de aquel libro?

Yo nunca he sido muy amigo de todas esas cosas, de las reivindicaciones de los franceses de los Cahiers du cinéma. Me da un poco de rabia que un señor que es peor que Hitchcock venga a decir que Hitchcock es bueno.

Pero estará de acuerdo que a nivel cultural es un libro importante.

Es un libro que no he leído. Nunca me ha llamado la atención. Le tengo bastante manía a estos autores franceses en general. Ellos que tanto alabaron el cine americano luego se lo cargaron en cierto modo. El cine de Truffaut es la antítesis del cine de Hollywood.

Soy bastante enemigo de estas listas que decían quiénes eran buenos y quiénes malos. Pueden tener razón en unos nombres y en otros no. Por otro lado, la gente que sigue de pie juntillas estas listas me parecen unos pánfilos. Hay directores maravillosos como Michel Laisen que no están en esa lista y, sin embargo, está Nicholas Ray que a mí me parece bastante normalito. Me niego a aceptarlo.

El universo de John Ford (Ed. Notorious) es en sí un desafío, un libro que abarca toda la obra del director. Incluso las películas perdidas aparecen en este volumen. Es el Universo más extenso que se ha hecho hasta el momento.

Cambiemos a El universo de John Ford. Es muy curioso que Miguel Marías escriba la crítica de 16 o 17 películas. En el resto de Universos el reparto está más equilibrado.

El universo de John Ford es muy especial. Incluso es el único libro de la colección que cuesta más que el resto porque es mucho más gordo. Su filmografía es enormemente amplia y hemos tenido que estructurarlo de una manera diferente. Tiene tantísimos cortometrajes, tantísimas obras mudas (muchas de ellas perdidas) que nos ha resultado inviable incluir una crítica de dos páginas por película como es lo habitual. ¿Qué hicimos? Tuvimos que tomar una serie de licencias. Condensamos la parte muda que va hasta El caballo de hierro y sacamos unos breves apuntes sobre cada una de estas películas. De otra manera no nos hubieran cabido.  

Miguel Marías también es un caso especial porque es un fordiano consolidado. Cuando le preguntamos sobre qué películas le gustaría escribir, respondió que a él le encantaría hacer las críticas de todas esas obras que en el libro llevan su nombre. Y siendo Miguel Marías quien es, y siendo John Ford quien es, nosotros estuvimos encantados.

Al hacer un libro tan mastodóntico donde está todo reflejado se pone de manifiesto que Ford no era un director dedicado exclusivamente al Western. ¿Por qué ha pasado a la historia popular precisamente solo por los Westerns?

Yo mismo tenía esa idea cuando empezamos a hacer el libro. Creía que su cine era Western, Western y más Western y me daba un poco de pereza hacer un Universo sobre John Ford. Pero descubrí que tiene de todo. De hecho, la mayor parte de sus obras son de otros géneros. Creo que se ha quedado como un director de Westerns porque son muy famosos y sobre todo por su vinculación con John Wayne. Ha hecho otro tipo de películas menos conocidas que no se han puesto en televisión y que no han sido tan alabadas por los especialistas. Digamos que el Western no es lo único que tiene pero sí es lo que más se ha difundido.

El cine de Hollywood ha glorificado la historia de Estados Unidos. La “colonización cultural” que tienen sobre el resto de países ha sido por Hollywood.

Yo que vivo en Estados Unidos, en el corazón del Medio Oeste, me resulta muy llamativo que los señores de cierta edad que he conocido sienten verdadera admiración por el Western. Aquí hay cadenas de televisión dedicadas exclusivamente a este género. ¿Cree que el Western ha contribuido a glorificar la historia de este país?

Yo creo que el cine de Hollywood en general ha glorificado la historia de Estados Unidos. La “colonización cultural” que tiene Estados Unidos sobre el resto de países es por Hollywood. Y esto lo vemos no solamente en el Western. El crack del 29 o la época de los ganster, por citar un par de ejemplos, los conocemos más que nuestra propia historia gracias al cine.

El Western en concreto es una parte de su historia por la que ellos tienen un especial cariño porque son sus comienzos, y ha dado lugar a un género entero que se ha exportado incluso a otros países.

La imagen que tenemos de John Ford es la de una persona áspera, desapacible, antipática. Sin embargo vemos sus películas y encontramos valores como la justicia, la lealtad y el compañerismo. En este sentido su libro dedica apartados enteros a describir cómo son estos valores en sus películas.

El cine de John Ford es evidentemente masculino y su base narrativa se asienta sobre estos valores. Su obra es un canto al compañerismo y al honor. Esto es precisamente lo que se consideraba en el Hollywood de aquella época como valores masculinos. Yo creo que él tiene esa sensibilidad que combinada con la rudeza del Western da como resultado unos desarrollos tan especiales. No son sensibleros, digamos que son mundos rudos con valores firmemente asentados.

Guillermo Balmori durante un programa de televisión.

Hablemos sobre Guillermo Balmori. Dice José Luis Garci en el libro ya mencionado Las siete maravillas del cine, que usted es “un cinéfilo sofisticado y que se acerca mucho a eso que llamamos historiador cinematográfico”. ¿Se siente reconocido en estas palabras?

Si. Yo creo que soy sobre todo un historiador cinematográfico. A mí lo que más me gusta es hacer arqueología cinematográfica. Hay muchas películas clásicas que no he visto. Por ejemplo, hace poco vi Doctor Zhivago y tengo 45 años. Me ha interesado más ver cine que no es conocido porque prefiero descubrirlo por mí mismo. Y esto me ha sucedido con todo, desde pequeño me ha reventado que me digan lo que tengo que hacer. He preferido buscarme yo la vida, descubrir las cosas por mi cuenta y a la vez descubrírselas a la gente. A mí lo que más me gusta en el mundo es reivindicar películas y autores. Esto viene al hilo de las listas estas famosas de las que hablábamos antes.

A mí lo que más me gusta es hacer arqueología cinematográfica. Me ha interesado más ver cine que no es conocido porque prefiero descubrirlo por mí mismo.

Está claro que esas listas no están hechas para Guillermo Balmori.

¿Sabe lo que pasa? Que conozco a mucha gente que se las traga tal cual. Es decir, basta con que una película esté hecha por Willy Wilder para que sea una buena película. Si les dijeses que esa misma película está dirigida por “Alan Lau” te dirían que no es tan buena.

Eso pasa en todas las artes. Si decimos que un cuadro es de Picasso la admiración es automática.

O incluso con los catadores de vinos. Yo me considero historiador más que otra cosa por eso mismo, porque me gusta investigar más que ver películas.

Lo que sucede es que muchas veces habla de películas que son imposibles de conseguir.

Yo creo que no. Yo solo veo películas que están dobladas o subtituladas al castellano porque mi inglés es muy malo. Esto quiere decir que están disponibles. En España hay editadas muchísimas en DVD. Si me encuentro con una que no está subtitulada no la veo.

En La comedia (Ed. Notorious) Guillermo Balmori analiza este género a través de 70 películas.

Usted ha publicado varios libros en solitario en Notorious. Uno de ellos es La comedia. ¿No cree que entre todos los géneros, este tendemos a banalizarlo cuando en realidad estamos ante un tema sumamente serio?

Esto siempre ha sido así pero a la larga son las películas que todo el mundo recuerda. Sin ir más lejos la figura más universal del cine es Charles Chaplin. Un cómico. Aunque es verdad que Chaplin tiene mucho de drama también.

¿Hitchcock era un genio? Pues no lo sé. Pero no hay ninguna duda de que Chaplin sí lo era.

Chaplin siempre te deja un poso de amargura. Ves sus películas y tienes que detenerte. Hay un momento en el que te dices: “no me puedo estar riendo de esto”.

Evidentemente. Pero al final es un cómico. A mí, gustándome muchos cineastas, Chaplin estaría arriba del todo. Chaplin es un creador a la altura de Leonardo da Vinci. Tendemos a decir con mucha ligereza que algo es una obra maestra o que alguien es un genio. No todo es una obra maestra ni todos son genios. Esto son palabras mayores. ¿Hitchcock era un genio? Pues no lo sé. Pero no hay ninguna duda de que Chaplin sí lo era.

¿Pero no tiene la sensación de que se están perdiendo un poco la figura de Chaplin, que nos estamos quedando únicamente con el gag o con la fotografía comiéndose una bota o danzando con los panes? ¿No tiene la sensación de que los nuevos tiempos están menospreciando u olvidando su figura?

Los nuevos tiempos son un desastre en general. La gente joven es sumamente inculta. No solo le sucede esto a Chaplin. No saben ni quién era Picasso o Dalí, y no hablemos de Rubén Darío. Es algo muy preocupante. Lo que no sé es lo que saben.

Es el gran drama de la sociedad de nuestros días. Estamos perdiendo a los clásicos.

Por supuesto. Esto genera una incultura tremenda. La gente ve cualquier cosa y se siente maravillada. No son conscientes de que eso mismo se ha hecho montones de veces antes y mucho mejor. Con el cine pasa continuamente.

Volviendo a Chaplin, pienso que siempre va a estar ahí y tiene una facultad que no tiene casi nadie: la vigencia. Incluso los que no saben quién es pueden sentir cierta conexión con él. En Televisión Española se puso El gran dictador hace poco y barrió en índice de audiencia. Superó a El caballero oscuro y a Los cuatro fantásticos que se emitieron en otras cadenas a esa misma hora. Algo inaudito. La noticia salió hasta en los periódicos. La segunda cadena pone una película clásica por semana desde hace relativamente poco y siempre triplica sus datos de audiencia. Pero el día de El gran dictador fue extraordinario. Esto no ha sucedido con Wide side story o con El padrino.

J: Lo que es evidente es que cuando converso con amigos españoles el cine clásico aparece o desaparece en función de la edad de mis contertulios.

En cierto modo es lógico porque ese cine no se difunde. En España tuvimos la enorme suerte de tener una gran afición al cine clásico que no lo ha tenido ningún otro país. Mucha gente se piensa que en Francia o en Inglaterra hay más querencia al cine clásico y de eso nada.

Yo tuve la enorme suerte de tener un padre que amaba el cine clásico pero mi verdadera pasión comenzó con las tertulias de José Luis Garci en ¡Qué grande es el cine!

Antes de esas tertulias ya había un caldo de cultivo buenísimo. Yo siempre digo que el causante de esto ha sido Televisión Española. Los programadores de aquellos años dieron a todo nuestro país un máster en cine que no se ha ofrecido en ningún otro lugar del mundo. Por la noche se ponían ciclos de Hitchcock o de Cary Grant o de Bette Davis, y por las madrugadas ciclos de cine chino o italiano. Se emitía continuamente una gran cantidad de material clásico muy bien estructurado. Y otro dato importante es que solamente había dos cadenas de televisión y todo el mundo lo veía. No había otra posibilidad y esto creaba afición.

Una persona de quince años normalmente no va a querer ver una película en blanco y negro. Esto nos pasaría a todos de entrada. Pero si solo tienes esa posibilidad terminas cediendo y al final te gusta. Nuestra suerte fue que lo vimos.

No solamente nos tenemos que cerrar al cine. Había unos programas geniales de literatura, de música, de todo. Había una intención de “culturizar” al país. Y gracias a esto considero que los españoles de aquella época tuvieron una cultura general bastante considerable. Me extraña mucho que a nivel individual no luchemos más, que nos acomodemos a la facilidad de internet o a ver una película absurda tras otra.

Yo tengo que luchar con esto todos los días porque además de Notorious llevo la parte de cine de El Corte Inglés. La desgracia que hay aquí es que el público potencial de todo este material es mucho más culto que la gente que está arriba, más que el programador, que el que lleva la parte de cine de El Corte Inglés, y probablemente más que el profesor de la universidad. Los que están arriba piensan que todo esto son cosas antiguas que no interesan a nadie y eso es mentira. Hay una serie de personas que han llegado a unos puestos sin ser gente culta y miden al resto con su mismo rasero.

Cowboys de medianoche es mucho más que un programa de radio. Se puede decir que forma parte de nuestra vida. Notorious publicó este libro con las mejores películas según el criterio de los oyentes y de un nutrido grupo de críticos y rostros populares de la cultura.

Me gustaría finalizar la entrevista haciendo una referencia al programa de radio Cowboys de medianoche. Tengo que decirle que en ese duelo de alta sierra que es este programa, usted tiene la virtud de acallar a los contertulios cada vez que aparece. ¿Cómo es un programa de Cowboys?

Yo no he ido muchas veces y si le soy sincero tampoco lo escucho. No escucho la radio. Sí que es verdad que la gente me dice que es un programa de cine donde no siempre se habla de cine. Se tocan muchos temas gracias a Dios. Los contertulios tienen tanto nivel cultural que el atractivo está en escucharlos conversar sobre cualquier cosa.

Para mí son un grupo de viejos amigos que se reúnen para hablar de las cosas que aman de la vida.

Hay espectadores que se quejan de esto y hay otros que lo alaban. Desde mi punto de vista ahí está su éxito porque programas de cine ya hay muchos. Las veces que yo he ido sí que nos hemos centrado más en el cine. Garci ha llegado a decirme que cuando yo voy puede hablar de películas más extrañas.

Si no estoy equivocado, usted va cuando presenta alguno de los libros de Notorious.

Si. El programa tiene su estructura y si entra gente de fuera puede entorpecerla. Nosotros solemos ir cuando sacamos algún libro que nos apetece promocionar. Otras veces es Luis Herrero el que nos llama porque va a faltar alguno de los cowboys.

En cualquier caso se agradece cuando usted aparece en el programa y nos habla de sus novedades.

Me alegro.

Muchas gracias por su tiempo Guillermo.

Gracias a usted.


Imagen de portada: Guillermo Balmori en el canal 24h de Televisión Española.