Así habló Tarquinio: delenda est Hala Madrid!

  • Inauguramos la sección “Así habló Tarquinio”, un espacio para la reflexión no exenta de cultura. Cada sábado, Rubén Herrera nos acerca a un mundo ácido pero con cabida para el humor. En esta ocasión, Catón, el verano y algún libro perdido.

Me propuse escribir diariamente, de lunes a viernes, un artículo de no más de 300 palabras ni de menos de 250. Cuando se lo comenté a mi colega y amigo Pepe me sentí como si paseara por Las Ramblas: me robó el último artículo de la semana . Me sentí un poco como Proserpina, bajando al alegre Hades cada sábado y volviendo a la triste Tierra el resto de días. De Pepe, he de decir, que acaba cada conversación con un elegante ¡Hala Madrid!

Este que murió por calendario no ha sido un verano cualquiera. Puede decirse que no he pisado la playa. Ni la piscina. De hecho, he pasado más frío que calor. Prácticamente no hemos encendido el aire acondicionado. Sin embargo, por mucho que le pese a Greta Thunberg, no he faltado a mi cita con el género oscuro, con la novela negra, con un muerto por allí y otro por aquí.

La mirada del observador, de Marc Behm. ¿Recordáis la película Dunkerque? Este libro tiene un ritmo semejante, agónico. Un señor, tan hijo de puta como manda el género, pero no tanto como el profesional Parker, persigue durante el maldito libro a otra hija de puta, una Lannister que se mete en la cama y mata a todo aquel que tenga unos cientos de dólares en el bolsillo. Obsesionado con ella, le salva el culo día sí y día también. Se convierte su sombra nocturna: siempre ahí pero nunca visto. Un poco repetitivo, pero de fácil lectura. Ya no me acuerdo del final, eso sí.

Puestos a acabar este mi primer semanal, tendría que entonar un ¡Hala Madrid! Pero yo le pondría el tono de Catón. Pierde demasiados partidos el Madrid por no entonarlo en condiciones. Y por tener el mismo centro del campo desde hace cien años.