Así habló Tarquinio: el Guasón del Phoenix

  • ¿Aún queda alguien por ver Joker? Rubén Herrera, a pesar de vivir atrapado en los desiertos cataríes, la ha visto. Y su análisis viene con pacto incluido. 

He tardado demasiado, pero al final he podido ver Joker. Las expectativas eran altas, las palomitas habían salido del microondas y la compañía era un 33% jerezana, por lo que no sumaba mayoría absoluta ni simple, abstención ERC mediante. En voz original y con subtítulos en español, que no castellano, dialectal de Google Translate y sobre un fondo de subtítulos en coreano, la evidencia prueba de qué lugar pudo provenir el filme. 

La película dirigida por Todd Phillips te deja con un agridulce resacón. Agrio porque me quedé con ganas de más película; dulce porque lo muy bueno y no tan breve es tres veces mejor. Guion, banda sonora, fotografía, personajes… Todo aquí se une para crear lo que ya hizo, sin irnos muy lejos, Rogue One con el Universo Star Wars: aprovechar un fondo y crear algo que casi nada tiene que ver con el original.

Tengo todavía muy presente a Heath Ledger vestido de Guasón y peleando cual niño de infantil contra el murciégalo que encarna Christian Bale. Su papel es de tremenda mulata, como dirían las canciones tan de moda por gente con derecho a voto. Y quién podría superar eso. Nadie, quizá. Pero en el Universo Paralelo del Joker de Phillips, Joaquin Phoenix está sublime, enfermizo. Su risa es delirante, temida e incluso tierna. 

El juego con lo real y lo irreal durante parte de la película nos conduce a un acabar concluyentemente inconcluso: de un final cerrado, obvio y e incluso esperado, pasamos a un ¿pasó de verdad? Como el PSC y ERC, ya saben.