Cerrando círculos

  • “El día de Tarowean” es un álbum clave en el universo de Corto Maltés. Pascual Pérez analiza este icono de la novela gráfica y nos desvela las claves de su relevancia.

El día de Tarowean es el tercer álbum de Corto Maltés post Hugo Pratt, es decir, el tercero escrito por ese genial binomio nacional que forman Rubén Pellejero a los lápices y Juan Díaz Canales en el argumento. Es, además, el más redondo de la trilogía compuesta hasta ahora por ambos. La historia se sitúa justo antes del primer álbum publicado por Hugo Pratt sobre el marino taciturno, La balada del mar salado (1967). En aquella primera aventura, el pirata británico no aparecía hasta la página 14, atado a una improvisada balsa en medio de un océano Pacífico cuyo nombre distaba mucho de su naturaleza, y donde las potencias europeas iban colocando sus fichas ante el previsible conflicto a punto de estallar. La fecha: el 1 de noviembre de 1913, el día de Todos los Santos, o también el día de Tarowean, el día de las Sorpresas. Y esa era la primera sorpresa, encontrarnos al protagonista de esta novela gráfica en tan incómoda posición. ¿Cómo había llegado hasta ahí antes de ser rescatado por su doppelgänger Rasputín? La duda estuvo presente en todos los álbumes escritos por el veneciano, pero nunca llegó a aclarar en qué circunstancias se había producido el incidente.

Todos llevamos una vida independiente de nuestra sombra. La dificultad estriba en diferenciar quién eres tú y quién es la sombra.

Calaboose
Díaz Canales y Pellejero, creadores de El día de Torowean

Díaz Canales y Pellejero sitúan la acción inicial precisamente en ese día de Tarowean, pero de un año anterior, en 1912. El 1 de noviembre es también la festividad de San Cesáreo de Terracina, quien es invocado contra el ahogamiento y las inundaciones. El hecho de que Corto Maltés se salve de morir ahogado en su aventura inicial nos lleva a la idea de circularidad presente en toda la obra de Pratt. Porque, si algo de bueno tiene leer cualquiera de las aventuras de Corto es ir descubriendo los círculos que conforman su vida, las correlaciones escondidas aquí y allí entre sus viñetas. Cada uno de esos círculos tiene la forma de una historia que se engarza con otra historia. En el prólogo del libro, además, Díaz Canales tiene a bien ilustrarnos sobre gran parte de las referencias con las que han trabajado en el libro. Gran parte de ellas -la gutapercha, el Rajá de Sarawak y su lucha con los Dayaks, Molokai, Koolau el leproso o Ma Sambao– nacen directamente de los mares en los que transcurre toda la acción. Otras, como Ratu Kidul, las lágrimas de Tuifiti o el prisionero Hauki, son directamente cajas chinas que esconden grandes obras de la literatura universal, de la que Corto Maltés es un círculo más. Todas ellas, sin duda, aparecen para danzar, cual derviches giratorios, alrededor de Corto Maltés, un personaje tan enigmático como su propia vida o intereses. A ratos cínico, en ocasiones romántico, enemigo de los imperios, aliado de los contrabandistas, un hipócrita honrado,… El viaje por mar de Corto es un viaje interior para descubrirse a sí mismo, el mismo viaje que emprendiera Odiseo hace 3200 años, el mismo viaje que, una y otra vez, todos realizamos.

El viaje por mar de Corto es un viaje interior para descubrirse a sí mismo, el mismo viaje que emprendiera Odiseo hace 3200 años, el mismo viaje que, una y otra vez, todos realizamos.

Porque Corto Maltés no es uno, sino varios. Soñado una y mil veces por Salgari, Stevenson, London o Conrad, el icónico pirata de largas patillas y gorra de marinero nos descubre en cada nuevo libro un nuevo secreto que hay que desvelar. Al fin y al cabo, como buen pirata que es, el Maltés sabe que todo el mundo está hecho de historias. Que estas sean realidad o sueño no tiene verdadera importancia. Lo sustancial es cómo se cuentan esas historias, o lo que es lo mismo, de qué forma se cierra el círculo. Y, como sucede con esa extensión de la literatura a la que llamamos vida, con cada círculo que se cierra, una nueva aventura se abre.

Precisamente, la aventura consiste en empezar siempre de nuevo sin mirar atrás.

Corto Maltés
Corto Maltés en una de las aventuras de El día de Tarowean

Fotografía de portada: Corto Maltés en una de las imágenes de El día de Tarowean.