Así habló Tarquinio: Madrid, la poesía y el falso Beroso

  • Rubén Herrera se queja de que los censores de Pílades no le dejan hablar de política. Sin embargo, no ha hecho otra cosa que recurrir a ella. Por el camino, ha decidido criticar a la poesía contemporánea 

Cuando emergió en afroditiaca, que no afrodisíaca, manera la posibilidad de escribir periódicamente en Pílades, a Tarquinio se le presentó una barrera: no hablemos de política, que esto es una revista cultural. A pesar de ser rey de Roma, no tenía yo potestad para debatirles y argumentar que no hay nada más que la política, así que me callé y acepté que la censura de Pílades ignorara, como si no supiera de qué iba el asunto, los tintes políticos de cada una de mis publicaciones.

Giovanni Nanni, también conocido como Annio de Viterbo o el falso Beroso, fue un eclesiástico de siglo XV. Ya saben, la época en que la poesía era de verdad poesía y no prosa con saltos de párrafo; en la que los sonetos tenían una medida y un ritmo. Hasta una rima. Luego se pensó que la poesía no debía atenerse a las normas y, como consecuencia, nació la anarquía poética, tan bien llevada a su máxima expresión por el insomnio de Alonso

Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas).

Claro, que todo depende de si consideramos la estadística como un bien inmutable o como un bien mutable. Asimismo, existe la posibilidad de que nos inventemos la estadística para que los resultados sean aquellos que queramos. Y si no nos gusta el resultado, se cambia también. El 100% de mis encuestados apoya lo que digo: ¿Llevo razón? Respuesta a) sí, lleva usted razón; respuesta b) no, a usted no le falta razón.

Annio de Viterbo se inventó una maravillosa historia hispánica, entre otras, para que los Reyes Católicos durmieran bien cada noche pensando que un vástago oficial del tipo aquel del diluvio había comenzado la dinastía regia en España. Que a los moros hay que expulsarlos y a los judíos también. Y si no se van, afilemos las espadas.

Lo mismo Annio ha vuelto a escribir, ahora disfrazado del jefe del CIS o de algún Ministro de Sanidad. Según las últimas estadísticas, España es un país de 191.726 infectados. O 192.920. O lo que quiera. Cifras tengo hasta el Infinito, señor Presidente. ¿Qué número quiere comprar ahora que tiene el 91,4% de la opinión pública a su favor?

Escrito: 16-18 abril.